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MERCADO CENTRAL Y “VERDURAZOS”

Los “verdurazos” nos ayudaron a ver y comprender, pero necesitamos que las políticas públicas posibiliten que la producción agroecológica, el precio justo y la alimentación saludable lleguen a todos. El Mercado Central puede ayudar mucho en ese difícil camino.

El abastecimiento de alimentos e insumos básicos se hizo más evidente estos días -especialmente para los habitantes de las grandes ciudades- alarmadísimos porque” se dispararon los precios” y “hay productos que no se consiguen”. Pero, … ¿dónde está la novedad? ¿no fue siempre así? ¿no venimos hablando hace tiempo de precios regulados, precios fijos, precios cuidados, la locura inflacionaria? ¿Cuántas preguntas nos venimos haciendo desde hace tiempo acerca de cómo se forman los precios de productos básicos, tales como los alimentos o medicamentos?

Sobran estudios que demuestran el grado de concentración y el poder para la fijación de precios por algunas grandes empresas -transnacionales muchas veces- pero eso no es igual en todos los casos. Algunos alimentos, por ejemplo, son muy perecederos y requieren cadena de frío, otros vienen desde muy distintas distancias, resultan del trabajo de muchísimos productores, son de producción estacional, están sujetos a la evolución del clima en sus áreas de producción, etc. Por eso los mercados concentradores o mercados mayoristas juegan un papel muy importante en la formación de los precios al consumidor de alimentos como frutas y hortalizas. Esto es lo que observamos también en el Área Metropolitana de Buenos Aires/AMBA.


El Mercado Central de Buenos Aires

Hasta 1984 la comercialización mayorista de productos frutihortícolas se realizaba en Capital Federal y Gran Buenos Aires a través de 23 grandes mercados y 2 salas de remate. Diversas razones justificaron que el Estado Nacional, el gobierno de la Ciudad y el de la Pcia. de Bs. Aires concretaran decisiones tomadas ya en 1967, creando un ente público interestadual, la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires, responsable de la comercialización mayorista de alimentos. La Corporación construyó el Mercado Central de Buenos Aires-MCBA, al que el Estado le asignó inicialmente el monopolio de la concentración de frutas, hortalizas pescados y mariscos en estado fresco, a fin de abastecer el AMBA, transparentando precios y condiciones de compra-venta, calidad, sanidad, etc. de los productos comercializados.

Esta institucionalidad duró poco, ya que, en 1991, el gobierno de Menem dispuso la desregulación del comercio interior de bienes y servicios, terminando con el monopolio ejercido por el MCBA; no tardaron en aparecer nuevos mercados en el Gran Buenos Aires. No obstante, el MCBA sigue siendo el mayor mercado de frutas y hortalizas del país, principal abastecedor de los 13 millones de habitantes del AMBA y proveedor de mercados mayoristas provinciales.

El MCBA está situado en Villa Celina, La Matanza, y cubre una superficie de 540 hectáreas, de las cuales 210 están afectadas a la comercialización frutihortícola y servicios relacionados. La comercialización se realiza a través de 648 puestos distribuidos en 12 pabellones principales y 200 puestos existentes en 6 pabellones semi-abiertos o “playas libres”; en ellos se reciben los alimentos transportados desde las zonas de producción por unos 700 camiones/día y se vende a los distribuidores/comerciantes minoristas, que se desplazan en 3500 vehículos/día. Se estima que el MCBA comercializa más de 100 mil Ton/mes, y que en esta operatoria participan permanentemente no menos de 10 mil personas, entre los que se incluyen los “operadores comerciales” responsables de los puestos, trabajadores, feriantes, empresas de servicio y más de 400 empleados de la propia Administración.


Nahuel Levaggi nuevo Presidente del Mercado Central

El referente nacional de la “Unión de Trabajadores de la Tierra”-UTT fue designado recientemente como máxima autoridad del principal mercado mayorista del país. Acá también comenzó a hacerse evidente y activa la presencia de un Estado que asume responsabilidades fundamentales en defensa de los intereses de las mayorías. Las autoridades del MCBA dejaron de lado su rol burocrático, para intentar y comunicar medidas que urgen en la coyuntura, pero señalando también objetivos y estrategias de mediano-largo plazo tendientes a asegurar el abastecimiento de alimentos sanos.

Transparentar precios mayoristas y tratar de regular los precios de algunas alimentos que se habían ido por las nubes fue lo primero. Sugerir, en base a ello, precios minoristas para la población, fue el segundo paso. No es poco, ni fácil, donde rige un mercado en que la oferta y demanda pasa a través de poderosos “operadores comerciales” mayoristas que reciben la mercadería enviada en consignación por miles de productores, venden y efectúan posteriormente una liquidación inapelable que muchas veces sólo deja claro la comisión cobrada por su servicio. Los productores son “tomadores” del precio y las condiciones que le fija el “operador”; los consumidores a su vez son “tomadores” del precio que fijan los minoristas.

El análisis de las medidas que está tomando el Mercado Central y sus posibles impactos son un tema importantísimo en si mismo pero, además, estimulan la reflexión sobre la posibilidad de contribuir desde el MCBA a la promoción de modelos agroecológicos de producción y comercialización con menor cantidad de intermediarios, precios más justos y alimentos más saludables.

Ya no se trataría sólo de impulsar grupos de productores y alternativas locales de comercialización, sino que se apuntaría a toda la estructura productiva de frutas y hortalizas del país. Sería un gran salto en los “verdurazos” locales, pero somos conscientes de las dificultades. Para que ello sea posible no solo es necesario que la actual conducción del Mercado Central disponga de tiempo suficiente y adecuado respaldo político-institucional, sino que la Agroecología y la Soberanía Alimentaria se constituyan en política de Estado.

Sin aspirar a tanto en el corto plazo, hay medidas que pueden y deben irse tomando en esa dirección: el riguroso control de residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas por parte de SENASA es una de ellas; la asignación de áreas preferenciales para la comercialización de la agricultura familiar y la producción agroecológica es seguramente otra.

REDACCIÓN CALISA FAUBA

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