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Buenas Prácticas Agropecuarias y de las otras

Distraídos, ignorantes con o sin postgrados, desaprensivos, chantas, por necesidades ”políticas”, o por otras razones, resulta que hace algún tiempo son muchos los que enarbolan la bandera de las “Buenas Prácticas”, agropecuarias o incluso agroalimentarias o agroindustriales.

Por qué ahora las “buenas prácticas”

Aunque no se lo explicite, está claro que si generaliza la necesidad de promover “buenas prácticas” es que los empresarios del campo, sus asesores, mentores y comunicadores están aceptando ante el conjunto del sector agropecuario y de la sociedad que hasta ahora las prácticas utilizadas “no son buenas”, porque los insumos utilizados no son los adecuados, porque los procesos no respetan leyes básicas del funcionamiento de los agroecosistemas o por ambas razones. Son los mismos que ahora hablan de “agroecología”, “manejo regenerativo”, “sustentología”, en oposición a los “agronegocios” especulativos y de corto plazo, a la degradación de los bienes naturales y a la cuestionada sustentabilidad de las prácticas que aún se continúan recomendando.

¿Por qué hace cuatro años se creó la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias-BPA- de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que ya cuenta con la adhesión de más de 50 instituciones del sector?

¿Qué está pasando en ese campo exitoso y que marca récord tras récord para que se deba hacer evidente que se requiere la incorporación de “buenas prácticas” en forma urgente? ¿Serán ciertas algunas de las consecuencias que el mundo científico viene mostrando y que con el desconocimiento o incluso con argumentos falaces se estuvieron negando públicamente?

¿Qué pasa con los bienes sociales que los empresarios agrarios son responsables de administrar atentos al bien común? ¿No se están degradando nuestros suelos? ¿no hay problemas de contaminación? ¿no han subido las napas de agua? ¿no existe una dramática pérdida de la biodiversidad en la flora y fauna?¿no son vergonzosos algunos indicadores de la producción vacuna? Si además vinculamos las “buenas prácticas” a la sustentabilidad, los interrogante se multiplican.

Qué son las buenas prácticas

Para muchos FAO es la referencia, por lo que las “buenas prácticas” “consisten en la aplicación del conocimiento disponible a la utilización sostenible de los recursos naturales básicos en forma benévola, para la producción de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios inocuos y saludables, a la vez que procuran la viabilidad económica y la estabilidad social”. La sustentabilidad es el objetivo, aunque no falten algunas ambigüedades que merecen reflexionarse, como por ejemplo: ¿conocimientos sólo científicos o también los resultantes de las prácticas sociales? ¿”productos agrícolas” es sinónimo de alimentos? ¿saludables o saludables y apropiados? ¿a qué se denomina uso benévolo de los recursos naturales?

Buenas prácticas y sustentabilidad

Son muchos los que ahora llevan la bandera de las “buenas prácticas”, como cambio imprescindible para lograr la sustentabilidad, pero no todos hablan de lo mismo. Para algunos se trata simplemente de aplicar los principios básicos de las ciencias agrarias en el manejo del “campo”. Otros amplían la mirada al desarrollo local, regional, o incluso nacional, evaluando con mayor integralidad; por eso incorporan otras dimensiones, como la ambiental, social, salud de trabajadores y comunidades, e incluso la ético. Sea cual sea, todos llevan en alto la bandera de las “Buenas Prácticas Agropecuarias”, o incluso Agroalimentarias o Agroindustriales.

Malas prácticas y sus causas

Si se supone que la aplicación de prácticas “no buenas” que atentan contra la sustentabilidad de los agroecosistemas no es algo fortuito, azaroso, debido a la mala intención o la falta de responsabilidad empresaria, tres cuestiones centrales deben clarificarse para poder comprender las causas y tratar de intervenir con éxito, ¿Cuáles son las razones que explican la aplicación de “malas prácticas”? ¿es posible pasar a hacer un uso distinto de los recursos y reorganizar los procesos para hacerlos más eficientes en función de la unidad productiva y de su territorio? ¿cómo se pueden modificar las causas que vienen determinando o condicionando lo que sucede?

¿Alguien se animaría a decir que esto no tiene relación con la POLÍTICA? ¿Alguien se animaría a decir que si no democratizamos el Sistema Agroalimentario y Agroindustrial habrá sustentabilidad agropecuaria, se reducirá el déficit externo, habrá alimentos adecuados y saludables en la mesa de todos los argentinos y crecerá la igualdad y la justicia?



Redacción CALISA FAUBA



#SoberaniaAlimentaria

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