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“Bolsones” de alimentos. Dónde estamos y a dónde vamos.

Al igual que en otros países, el avance del coronavirus generó en Argentina una emergencia sanitaria, que agrava la profunda crisis estructural de un país cada vez más heterogéneo y desigual. A fines de 2019 el 8,7 % de la población era indigente -ni siquiera podía alimentarse- y el 38,4 % eran pobres. El COVID-19 agravó la crisis, estamos peor todavía y además se suma la deuda externa.

El gobierno rápidamente impulsó una serie de medidas de protección y atenuamiento de las consecuencias de la pandemia, dirigidas a los sectores productivos y sociales más afectados. Las “Política sociales compensatorias”, incluyeron: el bono a los hogares con Asignación Universal por Hijo, jubilados y pensionados con la mínima; el “Ingreso Familiar de Emergencia” de $ 10 mil que llegó a 8 millones de personas; una Tarjeta Alimentaria que alcanzó a 1,5 millones de hogares ”vulnerados”, en todo el país. A ello se sumaron la entrega de viandas y “bolsones” de alimentos, o el retiro de los mismos de comedores escolares o comunitarios. En estas acciones se contó también con el apoyo de organismos públicos y privados de distinta índole, movimientos y organizaciones sociales y con el trabajo solidario de miles de personas.

Las imprescindibles ayudas fueron a los hogares más pobres: desocupados, trabajadores informales, jóvenes y mujeres sin ingresos o trabajos inestables… es decir, a los estructuralmente excluidos de la economía formal, y para los que -con pandemia o sin pandemia- no se encontrará respuesta sin profundas y soberanas transformaciones.

“Bolsones” ¿ de qué hablamos?

En mayo 2020, ya en el período de aislamiento social obligatorio, en la ciudad de Bs. As. y los 24 partidos que conforman el AMBA, el 48 por ciento de los hogares recibieron alguna ayuda a través de las políticas sociales y el 16,8 % retiró alimento de los comedores, o recibió alguna vianda o “bolsón”. ¿En qué consiste estos “bolsones” que reciben 500 o 600 mil familias? ¿se parecen a los otros “bolsones” que reciben en sus hogares otras 10 o 15 mil familias del AMBA?

¿Los “bolsones” que retiran los más necesitados para no pasar hambre - o aguantarla todo lo posible- son los mismos que llegan -mediante “delivery” o sistemas “puerta a puerta”- a los hogares de las familias que cuentas con ingresos para adquirir sus alimentos? ¿Qué tipo de alimentos contiene cada uno? ¿quién/quiénes producen o elaboran esos alimentos, dónde, cómo? ¿quién y cómo los hace llegar al consumidor? ¿quién los paga? ¿cómo se forma el precio de venta de los mismos?

Nos referimos a “bolsones” muy distintos. Los que recibe gratuitamente la población carenciada contienen básicamente alimentos no perecederos y muchos hidratos de carbono, donado o comprados por algún nivel del gobierno u ONG, generalmente a las mismas agroindustrias de la alimentación que proveen a los supermercados; no incluyen frutas ni hortalizas. No se evalúa si son o no alimentos saludables, ya que en la emergencia lo urgente es evitar el hambre y “llenar la panza”.

Nuestros “bolsones”

También son muy distintos entre sí los “bolsones” que retiramos de los locales de comercializadores solidarios, o recibimos -distribuidos por ellos u algún tipo de intermediario- en nuestros hogares, grupos de compras, cooperativas, nodos, etc. Estas entregas son cómodas y ayudan a cuidarnos, ya que reducen los riesgos de ir a los centros comerciales. Pueden estar acompañados -o acompañando- a diversos alimentos elaborados por pymes, emprendedores y empresas de la economía social solidaria y popular, pero los “bolsones” propiamente dichos generalmente son bolsas conteniendo varios kilos de hortalizas y/o frutas.

Antes del COVID-19, cuando íbamos a comprar a las ferias - la del “Productor al Consumidor” en la Fac. de Agronomía por ejemplo- nos encontrábamos con asociaciones y familias de productores, a los que podíamos preguntarle cómo las producían, si usaban o no agrotóxicos, porqué faltaban algunas hortalizas que nos gustan? etc. También en algunos casos, como con el “Bolsón Soberano” de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de esa Facultad, estaba claro cómo se componía el “precio justo” que pagábamos del mismo: cuánto iba al productor, al técnico/asesor de esa organización de productores, al fletero, al comercializador.

Los “bolsones” ahora

Se comercializan “bolsones” cuyo peso varía entre 4 y 8 kg de hortalizas, generalmente producidas en el periurbano de Bs. As., pero otros también contienen cebollas, papas o zapallos que llegan de zonas alejadas, como sucede con las frutas; los cítricos, manzanas, bananas, etc. que se entregan recorrieron cientos de kilómetros ¿Qué conocemos de esas hortalizas que vienen en los “bolsones”?

Para entender dónde estamos actualmente, hay preguntas relacionadas con la economía, el trabajo familiar, las organizaciones y redes solidarias que se dan en los territorios y que llegan o incluyen a los consumidores. También otras que están muy relacionadas con la salud de quienes las producen, la salud de los consumidores y el ambiente. Sabemos ¿dónde se generan las hortalizas y frutas que alimentan nuestras familias? ¿qué productor/es u organización/es las producen? ¿cuánto le pagan por su trabajo? ¿quién/quiénes las transportan, fraccionan o envasan y distribuyen? ¿cuánto cobra quién nos las hace llegar a nuestros hogares?. Además de eso ¿son todas o sólo algunas, naturales, agroecológicas, orgánicas, sin químicos? ¿quién/es nos garantizan que eso es realmente cierto y no -como sabemos- “reventas” de alguno que descubrió un “agronegocito” para ganarse unos pesos?


Post-pandemia y soberanía alimentaria:

Quedan muchos temas para reflexionar y juntos encontrar respuestas.

¿Lo que pasa ahora con la alimentación -y con los “bolsones” tiene alguna similitud con lo que ya venía sucediendo, o tendrá alguna similitud con lo que podría suceder después de que la pandemia atenúe su incidencia? ¿seguirá habiendo mayorías que ni siquiera tengan acceso a los alimentos más baratos, en tanto sigue creciendo la demanda de alimentos saludables? ¿las cadenas cortas de comercialización podrán garantizarlo? ¿qué políticas hacen falta para dinamizar la transición a la producción agroecológica, la solidaridad, organización y participación? ¿en una sociedad tan urbanizada como la Argentina que papel tendrían que jugar los consumidores/ciudadanos organizados? ¿es posible controlar el precio de los alimentos sin la democratización del sistema agroalimentario argentino? ¿quiénes y cómo deben garantizar el derecho a la alimentación de nuestro pueblo? ¿es

posible alcanzar la seguridad alimentaria de todos sin consolidar previamente la soberanía alimentaria?


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