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Agroecología en Argentina ¿Todo bien o querés que te cuente?

Nada de lo que sucede en la Facultad de Agronomía –o en las Fac. de Cs. Agrarias en general- es indiferente o aislado de lo que ocurre afuera de ellas

Hace pocos días nos preguntábamos DE QUE AGROECOLOGIAS HABLAMOS y por comentarios confirmamos la impresión inicial de que eran muchos quienes se estaban haciendo la misma pregunta. No todos hablamos de lo mismo; algunos porque piensan distinto, otros por “estrategia de supervivencia”, porque quizás consideran que no están dadas las condiciones para cuestionar a fondo las múltiples consecuencias de los modelos productivos que proliferaron en las últimas décadas…y no hablamos sólo del monocultivo, la sojización o la producción de granos, sino también de los feed-lot, la lechería, las frutas, las hortalizas, la forestación, el tabaco, algodón, azúcar y otros productos regionales.

No se trata de casualidades. La agricultura en Argentina no estuvo haciendo las cosas bien.

Coincidimos con Tsakoumagkos y otros (2016) en que la caracterización del sector agropecuario debe considerar “(…) el papel central de los procesos de concentración, centralización y extranjerización del capital agropecuario; sea en la agriculturización/sojización pampeana, en la “pampeanización” del Gran Chaco y/o en la intensificación de las cadenas agroindustriales extrapampeanas. Entonces, la vulnerabilidad asociada a la super-especialización, la cuestión social vinculada al declive de la equidad, los deterioros ambientales por la deforestación o la contaminación, las consecuencias económica, sociales y jurídicas de las innovaciones tecnológicas, las limitaciones y aún vacíos- de las políticas públicas, las dificultades para organizarse y expresarse por parte de amplios sectores agrarios, más allá de sus pesos económicos; las simplificaciones de las que puede ser objeto la heterogeneidad característica del sector agropecuario entre otros problemas…son el marco decididamente expansivo del capitalismo agropecuario argentino, problemas que merecen atención por su gran importancia”.

Estamos hablando de la dinámica del capitalismo en el agro de una nación cada vez menos soberana, como Argentina, que Salvia define como “…un país fragmentado que se desarrolla o subdesarrolla en tres velocidades…Si la primera velocidad se puede comparar con el mundo globalizado, esta tercera velocidad se parece a los sectores pobres de Paraguay, Brasil, Perú, México o Colombia”

Nada de lo que sucede en la Facultad de Agronomía –o en las Fac. de Cs. Agrarias en general- es indiferente o aislado de lo que ocurre afuera de ellas, particularmente si tiene que ver con el mundo de los agro o bionegocios, o está impulsado por algún mecanismo de financiamiento público.

¿Cómo sigue esta “modernización conservadora” - tipo “Hood Robin”- del agro?.

La crisis del modelo agrario imperante no la resuelve alguna medida de coyuntura, ni las “fuerzas del mercado”. Encima, a nuestros males –que no son pocos- se suma Mr. Trump, el “proteccionismo” y la “guerra comercial” y el Cambio Global. Ni Bayer-Monsanto harán que “Podamos vivir mejor”.

Por eso hasta en las Facultades hay interesados en la Agroecología, algo así como la ciencia milagrosa, que en manos de los mismos responsables del mal manejo de los agroecosistemas, permitiría corregir algunas consecuencias “negativas” o “inesperadas” como las malezas resistentes y algunos problemitas de fumigaciones a vecinos protestones. Más de lo mismo, en otras palabras, pero ahora con agricultura de precisión, drones, robótica y big data; eso sí, siempre atentos al hambre de los pobres del mundo.

A nuestro entender llegó el momento de pensar en las reorientaciones, en la búsqueda de alternativas, en las políticas diferenciales para la transición hacia modelos económica, social, cultural, política y éticamente sustentables. A ello puede y debe aportar la Agroecología, estudiando los procesos y complejas interacciones que se producen en los territorios; proveyendo las bases científicas y metodológicas para estudiar, manejar y analizar los agroecosistemas y sus procesos de una manera holística e interdisciplinaria, incorporando formas de acción social colectiva.

La Agroecología debe abordar explotaciones particulares –pero no sólo “casos”- sino también comunidades y territorios, como punto de partida para la transformación social, la democratización del Sistema Agroalimentario y un desarrollo justo y sustentable.

Mirando nuestra “Alta Casa de Estudio” ¿estamos incorporando el debate agroecológico en este siglo o es todavía una deuda pendiente? ¿a quién-quiénes les correspondería impulsarlo? ¿podremos hacerlo sin los actores sociales?


Redacción CALISA FAUBA



#Soberaniaalimentaria

#agroecologia

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